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Laguna La Kika

Junio 2019

Hacía una semana que venía siguiendo el clima. De las cinco veces que estuve en la laguna, cuatro, el viento fue fuertísimo.

La Kika está ubicada casi al final del cordón montañoso Chapelco, en una zona donde se genera gran corriente de vientos. Está relativamente cerca de la ciudad de San Martín de los Andes, para llegar hay que hacer un trekking de 4 horas aproximadamente subiendo desde los 800 msnm hasta los 1860 msnm.

La semana venía fría, estaba nevando mucho sobre los 1700 msnm, pero ese día comenzaba a mejorar. El pronostico para el viernes prometía sol y temperaturas que rondarían los menos 5 grados. Para la madrugada del sábado algo de nubes, lo que generaría un micro clima de temperatura. Además la noche del viernes había luna nueva y la vía láctea estaría casi vertical, como creciendo desde la laguna.
Era el día ideal y las condiciones inmejorables para estar programando la subida a finales del otoño.

A las 15.30 hs del viernes comenzamos a caminar por el sendero subiendo los primeros metros. Ricardo, mi amigo y guía de alta montaña, cargaba la carpa, colchonetas, bolsas de dormir, todos los utensilios necesarios para cocinar esa noche y el desayuno del sábado. Yo subía con más comida y chocolates (cosa que nunca falta en mis salidas) y mis equipos: cámara, lentes, drone y Gopro. Según el plan, teníamos que llegar a ver el atardecer en un peñón desde dónde veríamos en lago Lolog y el lago Lácar. A medida que subíamos la temperatura bajaba, pero la primera parte del recorrido es la de mayor pendiente. Rápidamente entramos en calor. 

Vista de San Martín de los Andes. Fotografía de Gustavo Arias.

Como teníamos previsto, llegamos ya con el sol cerca del horizonte montañoso al peñón, desde donde hicimos las primeras fotografías de esta salida. Aquí además nos hidratamos y recobramos fuerzas para continuar la subida.

Gustavo Arias tomando una fotogarfía. Ig: @gusariase
Retrato de Gustavo Arias. San Martín de los Andes.

A las 18.30 hs dejamos ese primer lugar para comenzar la segunda gran subida. Nos colocamos las linternas porque era cuestión de minutos para se vayan las últimas luces del día. Pisando firme y con la ayuda de un bastón de trekking avanzamos durante dos horas aproximadamente en dirección a la laguna. A lo largo del camino teníamos que ir buscando las guías, que son unas pequeñas pircas de piedra, para mantener la dirección correcta. Para las 20 hs cuando llegamos al filo de la laguna, el cielo estaba completamente despejado, lo que ayudó muchísimo para comenzar a bajar hasta la orilla de la laguna, donde íbamos a dormir. Ricardo tomo la delantera en la bajada revisando dónde podíamos pisar sin caernos en el hielo o las piedras. Guardé la cámara por precaución.
No se veía mucho así que unas cuantas veces pisamos y nos hundimos hasta las rodillas en la nieve, pero por suerte, no hubo ninguna torcedura ni golpe.

Finalmente habíamos llegado. Ahora lo que restaba era buscar el mejor lugar para armar la carpa. Sabíamos que podía levantarse viento así que el lugar tenía que ser estratégico para resguardarnos. Ricardo, con toda la experiencia en la montaña, eligió un lugar casi al borde de la laguna, donde el viento se cortaba por una de las paredes que nos protegían.

Gustavo Arias en la nieve.

Luego de amar la carpa, me puse todo el abrigo que tenía y volví a salir para hacer astrofotografía mientras mi amigo preparaba la cena: sopa, de entrada y fideos con verduras, de plato fuerte.

Fotografía nocturna de la vía láctea de Gustavo Arias.

Después de la cena, mientras tomábamos un café caliente, el cielo comenzó a cubrirse nuevamente. A las 23 hs teníamos 3 grados bajo cero. Nos acostamos para intentar dormir, al día siguiente había que madrugar si quería fotografiar las primeras luces. Programé el teléfono para que sonara a las 7 am, hora que me daría tiempo para buscar el mejor lugar para retratar el amanecer. En cuestión de minutos mi compañero ya estaba sumergido en el sueño. A mí me costó más, aunque estaba con buena temperatura dentro de la bolsa de dormir, sentía el frio gélido en la cara. Escuchaba las partículas de nieve chocar en carpa. Cada sonido me alertaba, hasta que ya no recuerdo más nada.

La experiencia de la mañana, valió la pena de la travesía. El privilegio de amanecer junto al día en un paisaje solitario y desierto, del que solo nosotros pudimos atestiguar. Estas son algunas del as fotos de esa mañana:

Amanecer en Laguna La Kika de San Martín de los Andes. Fotografía de Gustavo Arias.
Amanecer. Fotografía de Gustavo Arias.

Luego de hacer varias fotos y videos, volvimos a la carpa para refugiarnos del viento, desayunar algo caliente y acomodar todo para la vuelta. El viento soplaba fuerte, así que después del café y comer unas galletas, desarmamos a toda velocidad la carpa, acomodamos nuestras mochilas y comenzamos el camino de vuelta. A las 14 hs ya estábamos abajo, en el mismo lugar donde el día anterior habíamos comenzado. 

En mi cuenta de Instagram pueden ver más fotografías y videos de esta experiencia en La Kika. https://www.instagram.com/gusariase/

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