Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Viaje a Caviahue

Enero 2020. Hay pueblos que emanan quietud y al mismo tiempo algo épico en su contexto natural. Eso fue lo que sentí tras girar en la última curva de la cuesta para encontrarme con el Lago Caviahue y comenzar a recorrer esos últimos kilómetros antes de llegar a la ciudad. Estepa patagónica, un puñado de Araucarias, un volcán que emerge al final del lago. Es lo que primero se ve desde la ruta. 

Llegamos cerca del medio día. La señal de teléfono muy débil, por momentos nula. Paramos en la oficina de informes para consultar por la dirección de la cabaña que habíamos reservado. Antes de viajar busqué lugares y paisajes que quería fotografiar, y le comenté a la mujer de informes sobre esos lugares y coincidimos con el itinerario seleccionado pero agregó una laguna. 

—Pueden ir después de almorzar. Es una caminata de una hora. 

En el mapa marcó con una cruz la dirección de la cabaña y dibujó la línea del sendero para subir a la laguna. Además nos indicó los mejores lugares para almorzar.

Después de disfrutar de unas ricas pastas, fuimos en busca de la cabaña para dejar el equipaje y cargar las baterías de la cámara y el drone. En la pared del living de la cabaña había tres fotografías: la primera era del Salto de Agrio completamente nevado. La segunda del puente de piedra en pleno invierno. La tercera era un atardecer sobre el lago Caviahue. Cuando la dueña terminó de mostrarnos la cabaña le pregunté por el puente de piedra. En otro mapa nos indicó cómo llegar.

—La referencia es la Auraucaria solitaria, siempre la ves a la izquierda. Cuando estés ubicado en paralelo a ella, caminas hacia el borde del acantilado que vas a encontrar el puente.

Anoté toda la información que aportó la señora en el cuaderno de fotos. También me dijo que la mejor hora, para ella, era al atardecer. Quién mejor que alguien local para tener la información exacta.  A ese lugar lo dejamos para visitar el segundo día.

Cuando hablo en plural, me refiero al grupo que viajamos, éramos cuatro. Agustín Lapa ( Ig @exploradorr) y Agustina su pareja,  Andrea “Nenu” y yo. 

A eso de las cuatro comenzamos la caminata desde la puerta de la cabaña. En minutos estábamos subiendo la montaña que está justo detrás de la ciudad. En ese primer momento me impresionó la cantidad, y el tamaño, de las Araucarias. Bosques inmensos de estos árboles gigantes y milenarios. La subida fue más fácil de lo que la mujer de informes nos dijo. Arriba nos asomamos a una piedra gigantesca desde donde tuvimos unas excelentes vistas de la ciudad.

Caminando por el bosque de araucarias. Fotografía de Gustavo Arias.
Agustín, Andrea «Nenu», Agustina.

Caviahue desde las alturas,  se veían como un “pueblo postal”. Así le llamo a esos lugares que cuando estás allí te das cuenta de que tiene algo especial que no se puede describir pero se siente en el cuerpo. Quizá algo energético. Desde ahí arriba, observando el paisaje, supe que sería un lugar al que volvería muchas veces. Lo mismo sentí en El Chaltén, a donde quiero volver siempre.

Vista de la ciudad de Caviahue. Fotografía de Gustavo Arias.
Vista de la ciudad de Caviahue. Fotografía de Gustavo Arias.

Nenu y Agustina se sentaron al borde de la “Laguna Escondida” a preparar el mate mientras que con Agustín nos alejamos para recorrer y fotografiar el lugar. La laguna era efectivamente increíblemente linda. El día estaba calmo y el agua un espejo. Con mates de por medio, fotos, charlas, risas, comenzó a bajar la temperatura y el cielo a despejarse completamente. Agustín, que es un amante de la fotografía nocturna, se imaginó en voz alta una foto en la laguna con la vía láctea. Era una buena idea. Abrí la aplicación PhotoPills (una super app que uso para planificar fotografías nocturnas o cuando voy a viajar a un lugar nuevo). La app indicaba que a la 01.40 hs la vía láctea se pondría vertical sobre la laguna. Desde esa altura donde estábamos las luces de la ciudad no afectarían, al contrario, le podrían dar luz extra a la foto. La única contra era que en ese momento eran las 19 hs, entonces había que bajar, esperar hasta esa hora y subir a oscuras otra vez con la temperatura en bajo cero. 

Había que hacer algunas compras para la cena y el desayuno del día siguiente y ya que estábamos de compras, buscamos una linterna más para la expedición nocturna.

Luego de cocinar y cenar unas pizzas a la parrilla y tomar algunas cervezas artesanales de productores locales, preparamos un té caliente para tomar mientras hacíamos las fotos de larga exposición. Teníamos una hora de caminata y queríamos estar por lo menos media hora antes para hacer la mediciones y confirmar si el lugar que habíamos elegido a la tarde era el mejor. ¿Cuántas veces caminaron de noche en la montaña? Hablábamos de eso mientras subíamos, de esa adrenalina linda y rara que se siente desde los pies hasta el último pelo de la cabeza. Personalmente andar de noche en la montaña me resulta fascinante. La inmensidad natural por la que camino se transformara en algo aún más grande y al mismo tiempo en algo tan pequeño y difuso como lo que alumbro con la linterna. Parados al borde de la laguna abrí la app para corregir el lugar donde ubicaríamos las cámaras. Fue apenas unos metros la corrección. Restaba esperar que la señora vía láctea se levante mientras hacíamos los primeros disparos de prueba. El frío calaba profundo pero teníamos buen abrigo y el té que llevamos, ayudó a mantener el calor corporal.

Laguna Escondida, Caviahue. Fotografía de Gustavo Arias.
Ver esta publicación en Instagram

{La noche}. Hicimos las mediciones y esa noche exactamente a la 01:32 estábamos ahí esperando, con té caliente, para ver este espectacular paisaje de estrellas y Araucarias 🌌 . . . . . . . . . . . . . . #patagonia #patagoniaargentina #travelarg #argentinatravel #southamerica #turismoargentina #conoceargentina #viviargentina #paisajesargentina #visitaargentina #naturelovers #lifestyle #naturephotography #landscapelover #landscapephotography #naturephotography #visitargentina #visualsoflife #visualscollective #voyaged #outdooradventurephotos #earthcapture #ig_argentina #picoftheday #awakethesoul #tripinargentina #luxuryworldtraveler @wander.next @earthpix @naturegramy @beautifuldestinations @southamerica @discoversouthamerica @trekkingtoes @canon_photos

Una publicación compartida por ɢᴜs ᴀʀɪᴀs (@gusariase) el

Para el segundo día teníamos planeado conocer el Salto de Agrio. Tenía vista varias fotografías de este lugar y desde hacía tiempo lo quería conocer. Algunos colegas me decían que estaba entre las cascadas más imponente de Argentina. En mi colección de cascadas, este salto estaba pendiente. Estudiando el lugar, sabía que la mejor hora para estar ahí era la mañana porque el agua corre en orientación al este. A las 9.30 hs estábamos allí, había algunas nubes en el cielo pero la luz efectivamente daba de frente. Podría decir varias cosas de la cascada pero creo que mostrarles fotos es mejor. 

Ver esta publicación en Instagram

{Salto del Agrio}. Hacia tiempo que quería conocer este lugar y fue una absoluta sorpresa. Recorriendo apenas dos días Caviahue, pude disfrutar muchísimo su belleza natural, conociendo lugares como esta espectacular cascada. . . . . . . . . . . #patagonia #patagoniaargentina #travelarg #argentinatravel #southamerica #turismoargentina #conoceargentina #viviargentina #paisajesargentina #visitaargentina #naturelovers #lifestyle #naturephotography #landscapelover #landscapephotography #naturephotography #visitargentina #visualsoflife #visualscollective #voyaged #outdooradventurephotos #earthcapture #ig_argentina #picoftheday #awakethesoul #tripinargentina #luxuryworldtraveler

Una publicación compartida por ɢᴜs ᴀʀɪᴀs (@gusariase) el

Este particular y colorido río nace en el Volcán Copahue y desde allí desciende en siete saltos atravesando rocas y bosques de Araucarias. Uno de los saltos, el más grande y espectacular es este, llamado Salto del Agrio. El río continúa su viaje recorriendo varios pueblos para desembocar en el Río Neuquén. El salto es imponente. Tiene unos 40 metros aproximadamente de altura y cae en una laguna rodeada de paredes de piedra de tonos amarillos, rojos, ocres, verdes que son producto de la composición mineral que arrastra el agua (hierro y azufre).

Por la tarde nos fuimos al tercer lugar que agregue a la lista, el puente de piedra. Había que tomar la ruta, como saliendo de Caviahue, bordear el lago hasta el otro extremo donde un camino de tierra se abre a la izquierda. Dejamos el auto al borde del lago en una explanada desde donde se veía claramente la senda para subir el acantilado. En el camino encontramos a cinco cabras que al parecer se dirigían al mismo lugar que nosotros. Caminaban por el borde y en cada piedra grande se paraban a mirar, para nosotros posaban, y continuaban camino. Gracias a ellas encontramos sin ninguna dificultad el puente de piedra que, como nos dijo la dueña de la cabaña, estaba exactamente frente a la Araucaria solitaria. 

— Mmm! ¿Te va subir ahí? — me pregunto Nenu.

Las  cinco cabras habían pasado el puente de metro y medio de ancho y de unos 30 metros de altura, sin problemas, como si fuese lo más natural del mundo. Yo tenía mis dudas. En ese instante un matrimonio con un pequeño hijo que iban a caballo, se acercaron. Era el camino de recorrido habitual que hacían para ir a la ciudad, o en este caso, se dirigían al campo del abuelo donde pastaban los animales de la familia.

—¿Se puede pasar sin problema por el puente? —el pregunte a Carlos.

Me sonrió y dijo que sí. Montado en su caballo se dio media vuelta para acercarse al puente y se paro encima. Si Carlos sube con su caballo y el puente no se cae… supongo que si yo me paro ahí, tampoco se va a caer, pensé en un instante mientras le hacía una foto. 

Cuando se fueron levanté el drone y me subí al puente de piedra, primero con cierto temor pero después de unos minutos ya todo era natural.

Puente de piedra sobre lago Caviahue. Fotografía de Gustavo Arias.

Al día siguiente Agustín con Agustina (no se eligieron por los nombres jaja, pero podría ser), tenían que salir temprano para emprender el regreso a Buenos Aires para llegar a la noche, unos 1700 km de distancia. A nosotros nos quedaba una mañana más antes de comenzar la vuelta a casa, que la dedicaríamos a conocer la zona cercana del volcán Copahue. 

Después de un exquisito desayuno, café, huevos revueltos, frutas, tostadas, etc, ordenamos nuestro equipaje para dejar la cabaña y despedir a nuestros amigos. Con el auto cargado listo para el viaje, salimos en busca de los géiseres de un lugarcito llamado “Las Máquinas”, unos 5 km antes de llegar a Copahue. Así llamaron este lugar las tropas de Ejército Argentino durante la Campaña del Desierto en 1896 por la similitud que produce el sonido del vapor cuando emerge de los respiraderos geotermales con las máquinas de vapor de la época. Aquí también el Ejército construyó varias instalaciones con el fin de brindar tratamientos con aguas termales: entre ellos un hotel, zona de baños, caballerizas y una central hidroeléctrica. Hoy la mayoría de esos edificios fueron consumidos por el agua sulfurosa que brota desde la tierra hirviendo a unos 150 grados centígrados soltando un olor tremendo.

Por allí caminamos una horas recorriendo el lugar, haciendo fotos, incluso nos mojamos los pies en un pequeño río. Mientras andábamos pensábamos que ese lugarcito rápidamente paso a ocupar el podio de los lugares más increíbles que conocemos. Pero no solo por lo lindo o lo imponente, es de esos lugares que impacta visualmente, con su olor y en el cuerpo. Si uno se para al borde de las fumarolas se ve cómo hierve el agua, la tierra parece respirar y se siente bajo los pies. Se siente la vibración y el calor.

Maquinitas, Copahue. Fotografía de Gustavo Arias.

En “Las Maquinas” se nos pasó media mañana pero decidimos seguir un poco más delante para llegar a conocer Copahue. No teníamos tiempo para tomar un baño termal, que lo dejamos para una próxima visita. Solo dimos una vuelta a los piletones, hambrientos y con sed volvimos a Caviahue para darnos la última panzada en una marisquería, raro mariscos en el medio de la montaña, pero teníamos muy buenas referencias y no nos equivocamos. Ahí nos despedimos de esta pequeña ciudad del oeste de Neuquén. Desde ese momento sé que tengo que volver. Ojalá para agosto de este año ya se pueda viajar con normalidad para ir a ver esos paisajes nevados. 

Aquí les dejo los enlaces a todos los post que hice de este viaje hasta el momento: Salto del Agrio / Las Máquinas / Laguna Escondida / Río Agrio / Río Agrio / Puente de Piedra / Amanecer en Caviahue / Laguna Escondida / Salto del Agrio, video

Dejame tu comentario sobre la nota! ⬇️

¿Querés más historias?

Recibí por mail la notificación cuando publique un nuevo post en el blog. Sin anuncios, solo palabras e imágenes.

Respetamos tu privacidad.