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Viaje a Cuba – Parte 2

Gustavo Arias

Después de escribir el primer post de La Habana, supe que tenía que continuar en otros post con el resto del viaje a Cuba, por eso separé el viaje en partes, uno por cada lugar. No se crean que todos los post serán así de largos, ni que tendrán varias partes. Justo de este viaje tengo muchísimo material, incluso los videos que van a poder ver. Pero… Sigamos viaje.

Municipio de Viñales, provincia de Pinar del Río, ubicada al oeste de la isla.

Gustavo Arias

Viñales es un pequeño pueblo al sur de la isla conocido por ser una zona tabacalera. Allí conocimos a nuestro experto guía, Sandy, un ingeniero forestal. Con él recorrimos gran parte del pueblo, y a veces se sumaba su esposa Mislady, sí, no es un error, ese es su nombre. Con los días supimos el origen de su nombre. Al parecer su madre trabajaba en una casa de familia de Estadounidenses y a la dueña de casa todos la llamaban “my lady’s”, cuando nació su hija, le puso ese nombre por fonética sin saber su traducción. En nuestra estadía en Cuba nos encontramos con otros casos de nombres extraños y de personas con títulos universitarios que nunca ejercieron su profesión porque les conviene trabajar en el sector de turismo o comercio.

Mientras viajábamos por Cuba, se jugaba en Chile la Copa América de Futbol, y para los que no saben, el cubano es un fanático del futbol argentino. Sandy nos invitó a un bar donde se juntaba a ver el partido de Argentina con Uruguay con sus amigos. Era como estar en un bar de Buenos Aires, veíamos el partido como locales. Al único gol del partido lo gritamos todos y brindamos chocando nuestros vasos con cerveza, abrazos, gritos, música. Una fiesta.

Un breve resume en video de lo que fueron los días en Viñales.
Gustavo Arias

Fuertes tormentas», decían los blogs que habíamos leído sobre Viñales. El tercer día lo comprobamos. Llovió todo el día, con truenos y relámpagos, para mí un espectáculo para verlo desde el balcón con un riquísimo café cubano. Ese día fue para planificar el resto del viaje. El cuarto día emprendimos el viaje a nuestro tercer destino, Trinidad. Desde Viñales la mejor opción fue contratar un taxi particular, que en relación costo-tiempo, era lo más conveniente. Oscar fue nuestro guía y chofer quién nos llevó hasta la puerta del hotelito que teníamos contratado en lo que se conoce como la ciudad de la cultura. Nos recibieron con una limonada que fue absolutamente necesario, el calor era mortal, 45 grados en la sombra. En pocos minutos nos acomodamos en nuestra habitación y nos costamos bajo el aire acondicionado a espera que comience a caer el sol para salir a conocer.

Gustavo Arias

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